Jack vs. Jack.

En 1953, Jack Lewis planteó una linda cuestión en torno a la fe necesaria para una oración eficaz. Pero se metió en un brete en torno a la fe en el resultado de la oración. Como si dijéramos, que hay que creer en la eficacia de la propia oración para que resulte... esteee... eficaz. Sesenta años después, un teólogo de pega intenta resolver el intríngulis con la convicción de que ventilar asuntos como estos ayudan a rezar más y mejor. Que es, claro está, lo único que importa.

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