Las privaciones de Cristo.

John Henry Newman

El tema de la pobreza es viejo como el mundo. Pero Newman quiere ocuparse de un Pobre en especial: "Que los pobres no vayan a suponer que sus tribulaciones son de su exclusiva pertenencia, y que nunca ningún otro las padeció. El Altísimo Dios, Dios el Hijo, que había reinado con el Padre desde toda la eternidad, supremamente bendito, Él, incluso Él, se convirtió en un hombre pobre, y sufrió los rigores de los pobres. ¿Cuáles eran esos rigores? Supongo tales como los que siguen—que tienen alojamientos deficientes, mala ropa, que no comen lo suficiente, o su alimentación es mala, que disponen de pocos placeres y diversiones, que son despreciados, que dependen de otros para mantenerse, y que carecen de perspectivas para el futuro. Ahora bien, ¿cómo fue el caso con Cristo, el Hijo del Dios Viviente?". Quizás si meditásemos un poco más en este "caso" haríamos bastante más por los pobres (y por nosotros).

Descargar texto completo
Volver