Carta a una hija.

Cuando su hija mayor, Eleanor, estaba en plena adolescencia a Belloc se le ocurrió escribirle una carta, inspirado por una foto de la niña que tenía en el escritorio. La foto la representaba muy pequeña, “en el tiempo de la bienaventuranza” como dice él. La epístola adquiere mayor valor todavía si se tiene en cuenta que a la pobre Eleanor no le fue del todo bien en la vida y que la pasó especialmente mal en sus últimos años, lo que no quita que a lo mejor ahora esté en compañía de su bienaventurado padre. Y no sé cómo una carta como esta podría merecer menos.

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