San Pedro y los protestantes.

Todo el fino humor y delicada ironía del gran Ronald Knox, enfrentando un auditorio presumiblemente adverso (aunque simpático también, a no dudarlo). Aquí Ronnie se empeña en interpretar los sentimientos de los "High Church" respecto del Papa (ese italiano que quiere interferir con la conciencia de los ciudadanos libres de Inglaterra, etc.). De paso, qué ejemplo de perfecta apologética, de perfecta homilética, de perfecta caridad de la verdad, qué elegancia en la dicción, modestia en el decir, gracia en la argumentación, lógica impecable y en todo tiempo, excelente humor. ¡Oh que tuviésemos los argentinos predicadores de esta talla!

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