El Cardenal Manning.

Lytton Strachey era agnóstico, homosexual confeso, del famoso grupo de "Bloomsbury" (al que pertenecían Keynes, Virginia Woolf, y otros que te la voglio dire), y sin embargo me he empeñado en esta traducción que es uno de los capítulos de su famoso libro "Victorianos eminentes", porque... porque escribe como los dioses, porque nadie supo como él retratar un ambiente tan particular como lo era la Inglaterra del s. XIX. Y porque queda clarísimo el contraste entre los Cardenales Manning y Newman (basta con estudiar con detenimiento sus respectivos retratos): se trata de dos tipos de católicos completamente antagónicos en su percepción de las cosas. De todos mis amigos, uno solo se le animó a este largo relato, pero me importa un belín. Él también se rió como loco. Está buenísimo. Por ahí sumo a alguno más.

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